Ansiedad
ANSIEDAD
¿Alguna vez has sufrido alguno de los siguientes síntomas?
- Tensión muscular o irritabilidad
- Palpitaciones o el corazón acelerado
- Náuseas, mareos o vértigos
- Necesidad de evitar algunos sitios o personas
- Manos o pies fríos o pegajosos
- Oleadas de calor, escalofríos o temblores
- Vergüenza excesiva o Pensamientos "raros" o repetitivos
- Dudas o preocupaciones continuas
- Miedo a estar teniendo un infarto o algo grave
- Necesidad de repetir lavados o comprobaciones.
La ansiedad es una respuesta de miedo o intranquilidad que se manifiesta físicamente de muchas maneras, como las arriba indicadas. Esta respuesta es adaptativa y útil para la especie humana. Pero en nuestra sociedad actual esta característica propia del hombre se ha desarrollado en muchas ocasiones de forma patológica, ocasionando trastornos de ansiedad.
Las repercusiones de dichos trastornos pueden llegar a ser considerables. Además de que la sintomatología puede ser muy molesta para las personas que lo padecen, también puede alterar nuestro desempeño laboral o académico, nuestras relaciones sociales, familiares y de pareja.
Personas que padecen problemas de ansiedad pueden sentir crisis de ansiedad (ansiedad repentina y muy elevada) cuando se encuentran con determinadas personas (fobia social), ante objetos o situaciones específicas (fobia simple). Otras personas tienen estas crisis de forma inesperada y sin nada que las provoque, aparentemente (crisis de angustia). Además personas que han vivido acontecimientos muy traumáticos (violación, secuestro, muerte violenta de un familiar etc.) pueden padecer un trastorno de estrés postraumático.
CRISIS DE ANGUSTIA
Se caracteriza por la aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo pavoroso o terror, acompañado habitualmente de sensación de muerte inminente. Las crisis suelen aparecer inesperadamente y sin ninguna causa aparente. Durante las crisis pueden manifestarse síntomas como taquicardia, nudo en la garganta, aceleración del pensamiento, temblores o sacudidas, opresión torácica, nudo en el estómago, oleadas de calor, sudoración, respiración acelerada, sensación de ahogo o de asfixia, mareos, sensación de hormigueo o de entumecimiento de los dedos, etc. Estos síntomas no son nocivos, sólo son una respuesta normal de defensa de su organismo que se encuentra en alerta.
AGORAFOBIA
Por agorafobia se entiende el miedo a no poder escapar de una situación. Se suele confundir con miedo a los espacios abiertos o a alejarse de casa. Las personas que padecen agorafobia temen encontrarse e situaciones en las que no pueden disponer de ayuda en caso de comenzar a mostrar síntomas molestos o alarmantes, como mareos, desmayos, tener sensación de ahogo o una crisis de pánico. Por eso se suele asociar a sitios públicos (grandes almacenes, restaurantes, iglesias, etc), sitios cerrados (túneles, aparcamientos) o medios de transporte (metro, avión, trenes o coches). Los agorafóbicos tienen miedo anticipatorio que les acaba llevando a la evitación de muchas situaciones, que cada vez aumenta más su miedo y su limitación. Por ello en casos extremos terminan recluidos en su casa y sólo se alejan de ella acompañados por alguien de confianza.
TRASTORNO DE ANSIEDAD GENERALIZADA
La característica principal de este trastorno es una preocupación excesiva por una amplia gama de acontecimientos y situaciones durante un periodo temporal de meses de duración. Esta preocupación puede no ser reconocida como excesiva por la persona que la sufre, a pesar de lo cual son conscientes de sus dificultades para controlarla y les provoca acusado malestar y deterioro en sus vidas.
La preocupación se acompaña de síntomas como trastornos del sueño, dificultades de concentración, irritabilidad, inquietud, tensión muscular y fatiga.
FOBIA ESPECÍFICA
Se caracteriza por un miedo intenso y persistente a objetos o situaciones concretas. La exposición a estas situaciones genera inmediatamente una respuesta de ansiedad, pudiendo darse en este caso crisis de angustia. Este miedo es irracional, ilógico y excesivo, a pesar de lo cual la persona evita y/o huye de la situación que le asusta. Además, este temor debe afectar e interferir en las actividades cotidianas de la persona y provocar un malestar evidente.
FOBIA SOCIAL
La fobia social suele ser un trastorno muy frecuente en el que el sujeto experimenta un miedo persistente a situaciones o actuaciones en público. La exposición a estas situaciones provoca ansiedad clínicamente significativa y da lugar a comportamientos de evitación (como no acudir a las citas, evitar hablar en público, etc). El individuo teme que los demás le vean como alguien débil, ansioso o estúpido y tiene una autoestima baja.
TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO
Es un trastorno caracterizado por la presencia de pensamientos obsesivos y conductas compulsivas de carácter recurrente lo suficientemente graves como para alterar la actividad normal del sujeto. Las obsesiones son ideas, pensamientos o imágenes que se repiten constantemente en la cabeza del sujeto y que tratan sobre la posibilidad de contraer una enfermedad, la suciedad, dudas, la necesidad de un orden determinado, la duda de no saber lo que ha hecho (ej: si ha cerrado bien la llave del gas) o impulsos (decir obscenidades, insultar, etc).
Dichas obsesiones producen ansiedad al no poder dominarlas y por ello se llevan a cabo comportamientos compulsivos (lavarse las manos muchas veces, contar números, comprobar si una puerta está bien cerrada, realizar comportamientos para evitar que ocurra algo, etc) con el fin de neutralizar la ansiedad.
El trastorno obsesivo-compulsivo puede llegar a tener consecuencias muy graves por las limitaciones que se generan en la vida y decisiones de las personas que lo sufren. Si empiezas a notar cómo modificas tus costumbres y rutinas o tomas tus decisiones en función de motivos ilógicos, o que tus “manías” empiezan a gobernar sobre tu vida, consulta con especialistas en salud mental.
ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
El síndrome de estrés postraumático es un trastorno de ansiedad que aparece debido a la vivencia de acontecimientos traumáticos, normalmente inesperados e incontrolables (huracán, secuestro, violación, muerte violenta de un familiar, etc) que afectan de forma intensa a la sensación de seguridad del individuo, provocando respuestas de vulnerabilidad y temor hacia el entorno y estímulos relacionados con el trauma. Se distinguen dos subtipos: aquél que se manifiesta durante el primer mes hasta los tres meses después del trauma (tipo agudo) y el que puede aparecer por lo menos a los seis meses desde el hecho que lo desencadena (tipo latente).
En ambos tipos la ayuda desde la psicología será fundamental, tanto para prevenir el desarrollo del trastorno, como para disminuir sus manifestaciones y vivir sin miedo.